Revista Internacional de Poesía: "Poesía de Rosario" Nº 21
  TRABAJO DE CARIELLO
 



GRACIELA CARIELLO

                                                   
Obras publicadas: 
Poemas: Nuevos testimonios  (1977); Teoría del nombre (1995); Líneas (2006), Márgenes (2008) y Quién sabe qué (2011).
Relatos
para niños en libro: El pececito que vino de la Luna (1987), y en revistas: La rueda perdida de la luna (1979), ¡Qué animal! (2005), Una pregunta tonta (2006).
Novela: Nunca voy a escribir una 
novela (2012).

Obras teatrales estrenadas:

Para adultos: El depósito; ¿Dónde vamos a faltar? y Sinfonía en el citado nosocomio.
Para niños: El planeta de las cosas olvidadas; El juego de las palabras, La comarca del sueño y Cuento
real.

Publicó además libros, artículos y ensayos sobre literatura argentina, brasileña, portuguesa y comparada; traducción, enseñanza del portugués y de la literatura, en Argentina, Brasil y Portugal. Y también traducciones del portugués, de autores brasileños.


De la poesía

Hace un tiempo, en 2001, escribí un ensayo sobre la poesía, quenunca publiqué, salvo un breve párrafo en el libro Las 40 compilado por Concepción Bertone. Comenzaba aquel texto diciendo lo siguiente:

 

“Es difícil, para quien se dedica a la práctica de la escriturapoética y también a la crítica, esbozar una reflexión sobre la poesía, que sea honesta con la propia producción en amboscampos. ¿Cómo no hacer pesar la teoría en favor o en contra (en estecaso, evidentemente, por modestia) de la propia escritura? ¿Cómo hacer incidir la razón en lo que es pura pasión? Al llegar a este punto, encuentro el primer atajo: defino poesía (y hago coincidir teoría y práctica) como ejercicio racional de la pasión.

Pienso (e intento probarlo en lo que hago) que ambas escrituras (poética y crítica) transitan ese camino. Sólo que la poesía enciende una pasión desde lo subjetivo, intentando resolver la paradoja de decir lo secreto e intransferible con esa construcción colectiva que es el lenguaje. Y no hablaré aquí acerca de qué tipo de pasión (o pasiones) enciende la crítica...”

 

A continuación, en las mismas reflexiones, pasaba revista a mi propia producción poética hasta ese momento:

 

“Ese ejercicio de la pasión pasó en mí por las lógicas e inevitables etapas: primero la más confesional -pero dice Silviano Santiago: ‘Lo pasional, en el poema, no es simple efecto de confesión. Si así fuera, ante los confesionarios, por las iglesias del mundo, se estarían esparciendo obras maestras.’ Y no puedo evitar apropiarme de su sutil ironía. Mucho he reflexionado sobre ello antes de leer a Silviano y más aún después de leerlo. De aquella primera etapa, al menos editados, no hay rastros. Mi segunda etapa fue la poesía ‘comprometida’. Ahí están mis pretendidos -y pretenciosos-  evangelios cívicos: Nuevos testimonios (1977), escritos en épocas duras, con toda mi apasionada indignación.

Luego vino la gran duda, que en la segundaetapa parecía bien resuelta: ¿para qué sirve la poesía? Paralizada mucho tiempo por ella, la escritura fue transformándose pordentro, convirtiéndose en cadavez más una reflexión sobre sí misma y su relación con el mundo. De ella nació misegundo libro, que no sólo para engañar al lector se llama Teoría del nombre (1995). Es en verdad el resultado (no importa sipositivo o no) de esa reflexión teóricaacerca de la función de la palabra. La respuesta, que afirmo y refirmo, es que la poesía no sirve para nada. La poesía no se inclina al servicio de nada, ni aún de la más noble de las ideas: en su apasionada reflexión acerca del hombre, la palabra poética crea (bella palabra que deseo volver a pronunciar sin pudores) hasta la misma idea. Allí encontré un nuevo atajo. La poesía no sirve a nada, a nadie, a ninguna cosa. No está al servicio de nada. La poesía es el vuelo del hombre no sobresino a través de sí mismo, del mundo, del pensamiento. Es la pasión del hombre por su propio destino. La vieja pregunta por la vida y la muerte, el amor y el odio, la justicia y la injusticia, la alegría y el dolor. El antiguo grito - a veces sólo un susurro- con que el hombre se despierta cada mañana: estoy vivo (y a continuación: por qué?).

 

 Uno escribe poemas (dice Padeletti) porque está vivo.”

 

Y entonces nació Líneas. En realidad había nacido unos años antes. El poema “Líneas” fue escrito en 1997, en Cascais, Portugal. Nació de un proverbio portugués: “Deus escreve reto por linhas tortas”. El libro Líneas nació como libro. Fue una experiencia nueva para mí, que siempre había escrito cada poema como un ejemplar único, que más tarde era unido a otros ejemplares únicos para formar un libro (los dos que había publicado y los varios que no...). Líneas, en cambio, fue escrito a lo largo de 10 años, como libro. En 1995 (creo, nunca tengo seguridad con las fechas si no las anoto) había recibido, de mis hijas, un regalo especial. No recuerdo si fue un cumpleaños...me inclino a pensar que fue una Navidad. El regalo era una libreta: “Anotador auxiliar de escritura”, explicaba en su tapa, “Para un ensayo cómodo de las palabras antes de decidir su forma deseada”. En la primera página, una cita de Calvino hablaba de “líneas”. En realidad, hablaba de escritura, y decía, entre otras cosas, “...las visiones polimorfas de los ojos y del alma se encuentran contenidas en líneas uniformes de caracteres minúsculos o mayúsculos, de puntos, comas, paréntesis”. Me gustó la idea de las líneas y escribí, debajo de la cita: “Apuntes para un libro posible. Líneas. Libreta 1”.

 

El primer poema escrito en ella fue “Puentes”, fechado en mayo del 96. De ahí infiero que el regalo fue en la Navidad del 95...pero no tengo certeza. Pues si fue así, ¿dónde escribí los poemas entre diciembre del 95 y mayo del 96? Tal vez en papeles sueltos, que no tengo ahora ganas de ir a buscar...O ese verano no escribí nada, lo que suele suceder...Lo cierto es que el regalo de mis hijas me sugirió la idea de escribir un libro de poemas con un eje formal-temático: líneas.

 

Líneas son versos, también renglones (pero no iba a incluir, finalmente, prosa, aunque en la libreta hay un cuento), y orientaciones, direcciones, temas. Así, fueron surgiendo, inspirados por distintas circunstancias, los poemas que conformarían las cuatro líneas del libro, que son, lo vi después, las que rigen mi vida como cuatro puntos cardinales: lectura, escritura, familia, observación. Curiosamente, el amor (me refiero al de pareja) está en esta última línea, y no en la de familia, como podría esperarse. Confieso que no sé por qué, pero así quedó y será por algo...Tal vez porque en realidad forma parte de la lucha entre Thánatos y Eros, ya que se trata del enfrentamiento entre Línea de muerte y Líneas de vida...muy freudiano, veo ahora. No fue la intención, pero...Freud sabe.

 

A la libreta 1 siguió la 2 y también hubo muchas hojas sueltas. Pero vuelvo a la 1. Allí, y en lápiz, fui trazando, borrando, corrigiendo, reescribiendo, la mayor parte de los poemas de Líneas. También allí escribí, en la segunda  página -que la libreta dejaba en blanco entre la cita de Calvino y una de Barthes-, la cita de Saramago que luego fue el epígrafe del libro, ya pensada como tal. De hecho, debajo de esa cita, escribí “- paraepígrafe -". Resolví no usar la de Calvino (había considerado hacerlo) y dejarla oculta.

 

Todos los poemas fueron escritos en función de un libro. Algunos fueron desechados, y sólo agregué al libro definitivo unos pocos anteriores (los “casi biblingües”, y algunos otros más) porque descubrí que podían pensarse también en ese eje, y nunca habían sido publicados. Finalmente los organicé en las cuatro líneas. 

 

Pensé también en hacer un prólogoque explicase todoesto. Arriba de la cita de Calvino, en la libreta, está escrito: “Prólogo: contar la historia de este cuaderno, y esta cita” y una flecha señala el texto de Calvino. Pero al armar el libro, recordé que no me gustan los prólogos en los libros de poemas. Ni en ningún otro: prefiero los epílogos, en todo caso. Y también pensé que no le agrega nada a la poesía explicar cómo nació, porque en realidad nunca se podrá explicar en profundidad cómo verdaderamente nació. Lo otro es la ocasión, el pretexto, en fin, eso que no hace lo poético y entonces para qué decirlo...

 

Lo digo ahora...porque el libro ya existe (formalmente, desde el 20 de noviembre de 2006) y todoesto es un fuera del texto que le interesará...a quien le interese.

 

Recuerdo el “Prefácio Interessantíssimo” y confesadamente inútil de Paulicéia Desvairada, de Mário de Andrade, y me alegro de no haber escrito uno para mi libro. Nunca habría alcanzado el nivel de reflexión teórica del poeta brasileño, nunca habría constituido un ensayo sobre la poesía, independiente y autónomo con respecto al libro de poemas.

 

Lo cierto es que había encontrado otro atajo para la poesía: esas líneas que dibujan una vida, pero no una autobiografía, y que también consumaban el ejercicio racional de la pasión. Había descubierto algo más: la diferencia entre escribir un libro de poesías, y un libro de poesía, contradiciendo la afirmación de Pedro Bollea, en el prólogo de su obra Veinte largos, donde dice que "un libro de poesía es siempre un libro de poesías". Aunque, si lo pienso bien, Bollea tiene razón en algo: su afirmación sostiene la fragmentariedad de toda escritura y, en particular, de la escritura poética.

Todo Márgenes (2008), el que siguió, fue pensado como libro, trabajado alrededor de un concepto, el de margen. Inclusive, uno de los primeros poemas lleva ese título -“Margen”- y un subtítulo: “Indagando el diccionario”, que denuncia la preocupación por la semántica y la gramática del término, y sus implicancias poéticas. Los poemas, todos fechados y situados, no recibieron ningún reordenamiento externo, y el libro respeta el orden en que fueron producidos. Por supuesto que cada poema fue corregido, repensado, reelaborado, como siempre sucede. Pero la fecha con que aparece en el libro es la del momento en que surgió por primera vez. A lo largo de poco más de un año (noviembre de 2006 a enero de 2008) mi pensamiento anduvo por esos caminos marginales, geográfica y mentalmente, tratando de encontrar un lugar para la escritura poética. Ese fue el nuevo atajo: la dedicación, casi obsesiva, a un pensamiento poético, que se va rodeando, acosando, construyendo y desconstruyendo, y con ello el libro va siendo escrito. Ese modo de pensar y producir poesía produjo también el acortamiento de los tiempos de escritura.

Así, el siguiente, por ahora último libro de poesía publicado –Quién sabe qué (2011)- fue escrito en menor tiempo todavía. Pero hay algo más que apuntar sobre la génesis de este libro. 

El último poema del libro anterior a este, Márgenes, está fechado el 22 de enero de 2008. El libro se publicó en agosto del mismo año.

Retomo unas notas escritas pocos días después de aquel último poema de Márgenes: Sábado 2 de febrero de 2008, 11 de la mañana. En el patio, bajo el sol, en un bloc de notas comprado en Lisboa, donde anoté, en el Tienda León, yendo a o volviendo de Ezeiza (ya lo recordaré) para un viaje a São Paulo, las ‘ideas para una novela’, hoy empiezo la novela.”

Hacia marzo de 2009 estaba concluyendo la novela. Durante el tiempo en que escribí la novela, no compuse poemas. O si los compuse, los incorporé, como prosa, en la propia novela. Sé que entre febrero de 2008 y enero de 2009, abandoné la poesía. Queme asaltó, sorpresivamente, una mañana de sol, en el río, mirando a la ciudad y su perspectiva diferente, y lo hizo bajo la forma de un poema que fluyó casi sin darme cuenta, dando comienzo, y eso lo supe cuando terminé de escribirlo, a un nuevo libro. Anoté la fecha (5 de enero de 2009) y debajo “Primer poema del año”. El mismo día escribí el segundo, y  a dos días de aquellos, otro más y otro.

Ya a esa altura había descubierto que en todos se repetía, igual o con alguna alteración, una frase: “quién sabe qué”. Y supe que era tiempo de preguntarme y preguntar, y de ahí en más, los poemas nacieron de observaciones, interrogantes, reflexiones, dudas…

Hasta que llegó el último: también sorpresivamente, supe que era el último. No tiene fecha anotada. Era, también, una mañana de sol, junto al río. Pero en mi computadora -donde voy pasando los poemas, que siempre son escritos, en su primera versión, a mano -el archivo más antiguo con el libro completo está fechado el 11 de agosto de 2009. Es el archivo con el libro tal como fue presentado al concurso José Pedroni, de ese año, que no gané…

Había empezado a escribirlo en enero de 2009 y en agosto ya era libro.

O mejor: siempre fue libro. El formato que ahora tiene, el orden de los poemas, fue así como lo escribí. En una libreta, uno detrás del otro. Ninguno agregado ni quitado. Este libro no es una selección de poemas tomados de un conjunto mayor ni es un ordenamiento de poemas escritos en forma individual.

Los poemas nacieron así, en una sucesión que tal vez tenga un orden secreto que se me escapa y seguramente una línea directriz que proviene de la pregunta, que bien mirado no lo es, quién sabe qué.

En realidad, esa expresión no esperauna respuesta, aunque tampoco es una pregunta retórica. Expresa la dubitación, pero también la posibilidad: el quién sabe equivale también al tal vez, al quizás, al tan nuestro y esperanzado a lo mejor… Y sólo el agregar un qué la transforma en interrogante.

Así se llamó el libro: Quién sabe qué

Veo ahora quedesde Líneas, cada libro, además de ser un libro de poesía y no de poesías, es regido por un concepto o una idea, que se construye a lo largo de un cierto tiempo, dando forma a ese libro que nacerá de esas búsquedas y reflexiones. Claroque no es la reflexión lo que hace lo poético, sino la forma. Siempre la forma. Sólo que la fórmula con que yo intentaba definir la poesía (el ejercicio racional de la pasión) parece haber sufrido una inversión: es el concepto ahora el que se ejerce, y es la pasión de la forma la que intenta ejercerlo.

 

Pero hay otra vuelta de tuerca: mientras líneas y márgenes son palabras que expresan conceptos, que pueden ser definidos, diccionarizados, indagados en lo léxico-semántico, conceptos que pueden ser relacionados inmediatamente con la escritura –y alguien, haciendo un juego de palabras, dijo que yo estaba escribiendo un cuaderno- este último libro no se construyó sobre una palabra, sino sobr euna oración – quién sabe qué-, que narra una historia de dudas. Oración que, si bien cuestiona sujeto y objeto, lo hace a partir de un verbo, el que más me angustia: saber. La forma narrativa del título parece estar diciendo algo sobre la forma de la poesía.

 

Tal vez estoy buscando, ahora, no el punto en que se encuentran poesía y crítica, sino el lugar donde se teje la red entre lo narrativo y lo poético. No está de más señalar que en el último tiempo, terminados este libro de poesía y mi primera novela (Nunca voy a escribir unanovela, ahora ya publicada), he estado escribiendo, alternadamente, un libro de cuentos, otra novela, un relato para niños, y un libro de poemas articulados alrededor de espacio y tiempo. Lo narrativo ha permeado lo poético, pero lo inverso, creo, también se cumple.

 

Hasta aquí he podido llegar en este camino autorreflexivo. Que si no le sirve al probable lector de mi poesía, y menos al poeta que esté buscando su propio camino, me ayudó a mí, si no para ser mejor poeta, para tratar de entender cómo se cumple, en mi escritura, la poesía.


 
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